Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Costa Rica rural

Ya huele a tamal

No se si se acuerdan de los tamales de la abuela; yo sí, por lo que entre remembranzas les quiero contar esta historia, para ir preparando nuestra pronta llegada a la Navidad. Así que, en esta historia desde el trapiche de hoy, les quiero contar, ¿cómo se vivía la navidad en los pueblos rurales de Grecia, mi bello Cantón, allá por los años setenta del siglo pasado? Los personajes son reales, aunque las historias son un poco de todo, verdad e imaginación, pero como les he dicho en otros cuentos, así fue como me los contaron o cómo yo lo recuerdo, la verdad, ¿quién sabe como fue? o ¿cómo habrá sido?, pero que importa, no les parece. Desde El Trapiche: Ya huele a Tamal Es un poco temprano en la mañana, el roció de la madrugada ha dejado casi toda la ventana de la cocina con una escarcha que parece hielo, seguro que bajó la temperatura, a por lo menos 15 grados, o menos dice mi hermana, que se abriga con un viejo chaleco de lana. Casi todo está en silencio, sólo se escucha, alg...

Una bola para navidad

No se cuántos se recuerdan de su infancia y, de cuánto se espera la época de navidad. Seguramente quienes puedan leer esta nota, se recordaran que uno de los regalos mas comunes en los principios de los setentas en la Costa Rica rutal, para los chicos, eran las pelotas o bolas de hule, una especie de bola de colores, que era en sencillo, el balón más suave y barato que se vendía en los mercados de aquella época. De esa bola, quiero hablarles y con ello, recordarles la importancia de la navidad y de lo más importante que se va perdiendo con los años en las tradiciones de nuestro país, la amistad y la cercanía con los seres queridos, los más cercanos, esencialmente tu familia. Entonces profe, me dice uno de mis estudiantes, cuanto cuesta un recuerdo?, la verdad, nunca he pensado en ello,  le respondí, es por eso que yo los regalo, con la única condición de que quién los compre, se sienta bien. Espero que después de leer esta historia, usted también se sienta bien. En el patio ...